(Fuente: flosvitae, vía fevre-dream)
(Fuente: elkke, vía goodnight-mares)
Dos Prazeres [9]
Óleo / papel, 60 x 43 cm
Miguel Gómez Losada 2013
http://gomezlosada.blogspot.com.es/
(Fuente: nomadpoetry, vía swanmaiden)
Névoa
Óleo / papel, 100 x 81 cm
Miguel Gómez Losada 2013
http://gomezlosada.blogspot.com.es/
A la hora de soñar siempre nos vamos al Norte.
Cuanto más al Norte más se nota el blanco; más cerca quedamos del Cielo y además cae cenital sobre nosotros para convertirnos en luz.
[LE DETUVO LA NOCHE]
Le detuvo la noche,
la transparente oscuridad del cielo caía en la colina.
Sintió en el pecho el bosque, la fuerza incontenible de su altura, y el paso de la sangre.
El hombre es una fuente, se decía, cerrada, más oculta que el fuego de la tierra.
Y miraba las luces, la ciudad esperaba su regreso.
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Amó feliz. Lloraba.
Y oyó. Iban los aires por las hojas altos, locos los grillos, y oyó el empuje de su sangre, fuerte como un golpe de mar.
Oyó la lucha sorda de la luna penetrando en el bosque, más arriba el roce delicado de los astros, y abrió los brazos, y ensanchó su pecho desolado, nocturno, y le invadió la tierra, y el bosque, el viento, le invadió la madre.
Y tuvo buen sabor de su regreso.
Después miró sus manos grandes, fieles, desnudas, y en ellas ocultó su quieto rostro.
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Presentía ya el alba, y, libre, alzó la voz, dejó su grito en el azar del viento, se pobló la colina de rumores estremecidos, largos.
Lejos, dormida, la ciudad temblaba.
Las brasas. Francisco Brines